Collage de Luciérnagas

El Mago y La Morena

9 Febrero 2010 · 1 comentario

 

Hoy nos habla mi amigo El Mago (y Músico). Hacia tiempo que no nos veíamos, y seguimos sin vernos, pero al menos ya hemos retomado contacto virtual y me escribió un mail contándome lo siguiente, que queda pendiente mientras tomemos unas cañas y filosofemos sobre la vida mientra él me hace elegantes trucos de magia.

Podría ser peor. Podría llover. 

Morena fue la mujer de mi vida, por lo menos, durante tres meses. Morena, para asegurar su virtud y su reputación antes de atarme al cabecero de la cama para dejarme suplicando por un Aquarius y algo de azúcar que compensaran mis más que evidentes pérdidas fisiológicas tras nuestras actividades comunes, me preguntó si lo que yo quería era algo duradero o si sólo era fruto de los montes de Málaga, el verano, la piscina y el absenta. No recuerdo si mentí o si me gustaba tanto, pero dije que sí, que quería que aquello durase. Posiblemente en aquel momento yo realmente quería que aquello durase, en parte porque Morena me escuchaba y me daba conversación interesante, en parte porque morena tenía el cuerpo de una modelo y lo apretaba contra el mío, tumbados en un sofá columpio bajo un cielo veraniego de madrugada. 

Tres meses duró  la pasión. Tres meses de patrocinio de RENFE (regional y cercanías) y de un hotelito cerca de su casa en la costa, con habitación doble y aire acondicionado. Tres meses de agradecer a los dioses que los negocios de la costa no cierren y sobre todo, de agradecer la existencia de máquinas vending con casi todo de lo que puedas necesitar a horas intempestivas. Tras esos meses, comenzó un declive que para mí no era tan evidente como ahora lo veo. Yo tenía un grupo de música por aquella época y dábamos nuestro primer concierto. Como me parecía normal, le pedí que viniera ese fin de semana a hacerme compañía y a verme tocar. Nunca me vio tocar en concierto. De hecho, no he vuelto a verla en persona. La siguiente vez que oí su voz fue tras varias semanas en las que ni la localizaba por internet, ni me cogía el teléfono, ni me llamaba, ni… Yo iba ya prevenido en esa llamada que sí respondió, por lo que lo que estaba a punto de hablarse no iba a ser tan traumático como podría ser sin anestesia. La gente se queja mucho de que fulanito o menganita no tiene corazón, que hizo tal o cual cosa sólo por hacer daño. Yo sólo digo que creo que pasé diez de los peores minutos de mi vida, pero que gané una de las mejores historias que podré contar toda mi vida. 

Sucedió lo siguiente. Tras ver que no cogía una de mis enésimas llamadas, mandé un mensaje en el que le pedía que, si bien no quería hablar conmigo y no pensaba decirme el motivo, al menos me diera fe de vida, para que mi enfado no se convirtiera en preocupación innecesariamente. Acto seguido me llama. Os transcribiré el diálogo como si de teatro se tratara, donde transcribo lo que yo digo y lo que yo oigo (no necesariamente lo que ella me dice, ojo al detalle). 

YO: Hombre. Por fin.

MORENA: ¿Qué  quieres?

YO: Bueno, para empezar, saber que estás viva.

MORENA: Pues ya lo sabes. ¿Tú te crees que es normal la cantidad de llamadas perdidas tuyas que tengo?

YO: ¿Cómo? ¿Te refieres a las llamadas no respondidas durante tres semanas a pesar de que teníamos pendiente vernos… por aquello de que estábamos saliendo?

MORENA: ¿Qué  dices? Para mí que tu no te has enterado de nada.

YO: Eso parece.

MORENA: Además, mi situación ha cambiado.

YO: ¿Y eso? ¿Qué ha cambiado?

MORENA: (Suspiro de indignación. Pausa.) Pues que me he echado novio aquí.

YO: ¿Ah, si? Y, ¿Cuándo pensabas decírmelo?

MORENA: Es que yo no tenía por qué decirte nada.

YO: Flipo. ¿Cuánto llevais?

MORENA: Mmm… (Se aleja del micrófono levemente). Nene, ¿cuánto llevamos?

NENE: (de fondo) Mes y medio, ¿no? 

Creo recordar que colgué  directamente. Así que la próxima vez que penséis en quejaros porque alguien os deja sin previo aviso, o por la distancia, o por otra persona, o de alguna manera muy poco elegante, pensad que podría ser peor; podría ser todo a la vez. 
 

A ellos, también les pasa.

→ 1 comentarioCategorías: Dar calabazas · Entre Amigos · amor · sexo
Etiquetado: ,

El Gorrilla

5 Febrero 2010 · 4 comentarios

Gorrilla: Persona que se dedica a aparcar a cambio de una propina (que si no se la das, hay una probabilidad de que te rayen el coche, te rompan el cristal o a saber…)

 

 

En la calle del romano, es donde siempre aparco y ahí tenemos a Joaquín esperando mi moneda impaciente previas indicaciones incoherentes sobre cómo aparcar.

Voy a tomarme mi cañita con mi amiga a La Tasquita y de nuevo tenemos a Joaquín mendigando por una cervecita…

Regina: Vaya, vaya…mi amigo El Gorrilla…

 Joaquín: De gorrilla nada. Soy Joaquín, R.A.N.A., Regulador de aparcamiento no autorizado.

Y nos hizo reír a todos, consiguió su cerveza y unos cuantos cigarros.

Joaquín que aparenta 120 años, pero sólo tiene la experiencia de 60, que da su mundo por una fresca cerveza.

→ 4 comentariosCategorías: Almas oxidadas
Etiquetado:

Y ese Gitano.

4 Febrero 2010 · 6 comentarios

*Recomiendo 100% escuchar los videos… pero no os olvideis del texto, ¿eh?,jeje

Hacia 4 años que no le veía. Pero siempre recordé la primera frase que nos dijo…

 “Tú eres la más guapa (a Eva), tú la que mejor cuerpo tiene (a Gabriela) y tú, la que me gusta a mí (¡a mí!, Regina)”

 Nos invitó a una ronda, cogió su guitarra y cantó y tocó mirándome a los ojos durante un momento demasiado eterno para mi timidez ruborizada…

 Un muchacho gitano de 27 años con la gracia de un crío de 10 y la sabiduría de un hombre de 60. Pero aún en su mirada había felicidad y ganas de vivir y en su cuerpo el arte de su raza.

 Eduardo es robador de besos, concretamente robador de besos de Regina y cuando las cañas de más, la pasión del momento y la belleza que para él tiene Regina la Morena, le dan el valor para plantarte uno en los labios si le da tiempo.

 Hace 4 años era el hombre más atractivo que jamás había visto, pelo negro, piel morena, cutis liso, ojos oscurísimos, sonrisa reluciente, alto,  delgado, bien formado. Y alegre, muy alegre, siempre estaba cantando, sobre todo, si no tenía nada que decir.

 Y ayer sin ir más lejos, en “La Tasquita”, al pasar por delante, me pareció verle, pero pensé que no sería él, luego con Esmeralda llegamos a tomar algo allí y…como siempre, estaban con el buen ambiente de flamenco, con sus voces, guitarras y taconeos.

 Y Eduardo mientras tocaba su preciada guitarra, me hacia señales con la cabeza para que me acercara mientras yo me negaba e intentaba averiguar si se trataba de el Eduardo que conocí hace 4 años.

 Su amigo se enamoró de Esmeralda, y con la galantería de los hombres de antaño se acercó a declarar su amor de primera vista e invitarle a algo de beber como buen caballero y con toda su educación se sentó a nuestro lado para conocerla…al instante Eduardo también se acercó y preguntó.. “¿por casualidad vives en el Pueblo del Observador Reginoso?” (Una vez me acercó a casa en su coche) y le contesté con una pregunta…”Eres Eduardo, ¿verdad?” y sin parar a pensárselo me da un abrazo enorme y duradero…y un beso en mi mejilla derecha, le pido que haga el par con la izquierda.

Me dijo que yo había cambiado, que le gustaba más ahora, si cabía, sin embargo, ignoraba que él también.

 Su sonrisa ya no brillaba, estaba más demacrado y sólo tiene 30 años, queda algo del Eduardo que conocí pero su mirada es melancólica, muy melancólica, sigue con su actitud rebelde y sus canciones ya no son siempre alegres. Su porte sigue siendo elegante, pero, ahora parece mayor de lo que es, la vida le ha curtido en aspecto. Me causó tristeza. Su espíritu radiante y joven en estos años se ha terminado evaporando y él dice que me ha recordado en muchas ocasiones y me ha dedicado canciones y ciertamente, me cantó no una, si no dos al oído, donde hablaba de nuestra breve historia. De su amor a primera vista, de mi huida, de su amor verdadero, del mío incierto, de que pertenecemos a mundos diferentes, pero que aún así, hemos tenido la suerte de cruzarnos y al menos, disfrutarme en sus sueños.

 Él sigue con su vida y yo con mi libertad, el ansía mi situación yo huyo de la suya. Él es papá de dos hijos y está casado (mal casado) y yo soy como un pájaro que no quiere ataduras más allá de las convenientes. Nuestra educación, ideales, clases, expectativas, son opuestas de extremo a extremo, él es más consciente que nadie de ello.

 Eduardo es un corazón noble, pero, ha cometido tantos errores en la vida y desde tan joven, que se ha ennegrecido, ya no es el Eduardo que yo conocí. No olvidaré esos ojos tristes oscuros mirándome fijamente deseando algo que sólo puede soñar (Sabe que no es correspondido, que nunca lo fue, pero su romanticismo hace que disfrute del propio desamor con innata pasión). Pero él, se conforma con volverme a ver, decirme cosas bonitas en calé y robar besos que sólo tienen principio y fin en mi mejilla.

Eduardo, sinónimo de Pasión.

→ 6 comentariosCategorías: Eduardo, el Gitano. · El que te pide el teléfono y te llama · amor
Etiquetado: , , ,

Salma y Ramiro. Almas Oxidadas

2 Febrero 2010 · 6 comentarios

Esta historia trata de Ramiro y Salma.

Esta historia trata de un caballero de armadura demasiado oxidada. (Copyright Rossetta Forner). Ramiro.

Y de una damisela de diadema demasiado floja (Copyright Rossetta Forner). Salma.

Salma había reparado en Ramiro a principios de año académico. Allá por los primeros días de Septiembre.

Ramiro, ignoraba completamente la existencia de Salma.

Ambos bellos en apariencia. Rotos por dentro.

Ramiro es llamativo, su aspecto nórdico resalta entre la oscuridad y Salma adora las luces de colores y también está obsesionada con las luciérnagas. Ramiro, era como una luciérnaga amarga que Salma observaba cada noche…y alguna tarde.

Salma es soltera, por decisión propia, tuvo cerca a Reyes que bebían los vientos por ella, pero se siente inevitablemente atraída por caballeros de armadura demasiado oxidada, lo que termina por convertirla en una damisela de diadema demasiado floja. Siempre se queda a las puertas de ser Reina, pero, sólo, porque ella quiere.

Salma es hermosamente exótica. Como Ramiro, llama la atención, sus ojos achinados, su piel dorada, sus labios carnosos, su pelo largo, liso y negro como el carbón, la elegancia de sus ademanes y su peculiar caminar, hacen que miradas se volteen a su paso. Excepto la mirada de Ramiro.

Salma es Trabajadora Social, en su tiempo libre da cursos de musicoterapia, yoga y pilates y cree que la risoterapia te quita todos los males, tiene una tendencia innata a cuidar de los demás, aunque no se lo pidan, por eso siempre ama a almas envenenadas, ella cree que las puede curar…aún cuando le chupan la energía, ella da una y otra y otra oportunidad al vampiro emocional.

Salma observa a Ramiro, sus cabellos cobrizos y su piel pecosa, y su verde mirada vacía que suele colocarla por encima del hombro, su semblante frío y serio y Salma cree que no está hecha para alguien como él, porque él no quiere a alguien como ella, él es demasiado para ella, sin embargo…ese misterio típico de un alma melancólica, amarga, rota…le atrae como un imán, que ella trata de evitar.

Volvamos a  Ramiro. Se dice, se cuenta, se rumorea que una vez fue feliz. Breve, pero feliz. No sabemos por qué o por quién se hizo añicos su corazón de porcelana. Y se convirtió en acumulador de números de teléfono, en alcohólico empedernido de fin de semana, perdió su empleo, el carnet de conducir, su casa y a su pareja. Retrocedió años en el tiempo. Su hermano es catedrático y su hermana pediatra, él es el menor de los tres y es camarero en una pizzería barata. Bebe para ahogar la mierda que cree que es su vida y aprovecha para compartirla con atractivas chicas vulnerables, a quien hace daño, sin ser muy consciente.

Salma acaba de salir a la calle una noche con su amiga  Cristina, quién empezaba a ser Reina y ella quería escuchar todos y cada uno de los detalles de su historia… llegó a su bar de siempre, al bar de confianza, donde cuidan a Salma como trueque kármico que se tiene ganado. ¡¡¡Y ahí está Ramiro!!!, en el territorio de Salma. Ella lo mira y se coloca de espaldas, pues si no, sabe que no podrá prestar la atención merecida a su amiga. Cuestión que nunca sucedió, porque su Reina amiga le dice que ese chico no deja de mirar a Salma. Y de repente se acerca.

“Soy Ramiro, ¿cómo os llamáis? “

Los caballeros de armadura demasiado oxidada son tan cobardes que rara vez van solos de cruzada, por supuesto les suelen acompañar otros caballeros de la misma corte y Ramiro, no iba a ser menos. Así que presenta también a sus amigos.

Salma no podía creer lo que estaba sucediendo, ya era Enero y era la primera vez que Ramiro se dirigía a ella, sin embargo se había cruzado con él incontables veces y él jamás antes, la había mirado. Podría parecer afortunada, por fin conoce al objetivo de su curiosidad, pero no, porque Ramiro, como alguno habréis adivinado, estaba…borracho, no como el que se toma 4 cañas o 4 cubatas no. Si no como el que apenas se puede mantener en pie, y pierde la fuerza de sus manos, aún así, siempre mostrándose educado, pero borracho, borracho como una cuba.

Ramiro se sabe guapo, y cree que su cara bonita puede conseguir en la noche a cualquier chica. Ramiro no cuenta con que también tiene amigos de armadura demasiado oxidada como él. Y esta vez, uno más sereno, Rómulo. Ingeniero. También había decidido apostar por Salma…(quizá por una noche, quizá por unas cuantas o sólo por el sabor de la competencia…)

Salma, de repente se encontraba en una encrucijada, dos caballeros de armadura demasiado oxidada peleando por ella, pero sin saber con qué intenciones…

Por un lado, Ramiro ya existía en sus sueños de tonta damisela despierta y había comprobado que era un alma rota de las que a ella le gusta cuidar, cree que le podría cambiar, pero está tan bebido, que piensa que al día siguiente no se acordará de ella. Aún así él le da el teléfono. (Se había quedado sin batería y como caballero de la armadura oxidada que es, no se le había ocurrido apuntar el de Salma con lápiz y papel) y ella lo guarda en su movil sin saber muy bien qué hacer. Él le hace prometer que le llamará, porque quiere tomar un café, mientras mira con sus ebrios ojos verdes a su no tan discreto escote. Ella, en un momento de lucidez, dice que se lo pensará, que si así lo decide le enviará como mucho un mensaje, porque teme que no la recuerde.

Por otro lado, con Rómulo, que intenta conquistarla mediante sus serenas e interesantes conversaciones y ella adora hablar y sobre todo, sobre todo escuchar, se sentía como pez en el agua. Pero ojo. ¡También estaba oxidado! Resulta que ya tenía con quién compartir cariño y amor. Con suerte, se informó a tiempo.

Ramiro se pierde en la verborrea y le cuenta secretos a Salma como. “Mis amigos dicen que soy un caballero de armadura demasiado oxidada (léase ca-brón), pero no es cierto”, “Me comparo con mis hermanos”, “Soy una mierda”, “no me quiero nada”, “me odio”, “Sé que soy guapo pero mi autoestima está chamuscada”, “necesito una guía en mi camino”. Esto a Salma le conmovió y asustó de igual manera. Ahí, decidió que no llamaría nunca a Ramiro. Que esperaría a que hablase el destino y si tenía que cuidarle, antes o después, volvería a aparecer, pero antes, ella tendría que dejar de ser vulnerable. Por una vez, decidió cuidar mejor de sí misma.

Salma habló con Reinas  y Damiselas de diadema demasiado floja, Reyes y caballeros de armadura demasiado oxidada. Unos decían que llamase a Ramiro o al menos le escribiese, que igual era diferente, otros, que mejor no, si no fue capaz ni de pedir el teléfono. Salma cree que no se acordará de ella, así que decide no llamarle jamás.

A las pocas semanas, vuelve a encontrarse con él. Salma estaba en una fiesta de damiselas y caballeros proyectos de Reyes y Reinas y aparecieron Ramiro y Rómulo por la puerta. Salma, como bien educada que es, se acercó a ambos y los saludó, preguntó a Rómulo por su (supuesto) amor y a Ramiro por su situación. Éste le preguntó que por qué nunca le llamó. Ella le dijo lo evidente, que estaba tan bebido, que no creía que fuese oportuno. Él pensó que a ella no le gustó. Ella le dijo que sí, pero no en esa situación. Ella volvió con sus amigos, pero seguía observando la conducta de Ramiro.

Él, definitivamente era recolector de teléfonos, incluso le pidió el teléfono a una de las damas amigas de Salma.

Aún así, Salma, se quedó con una espinita clavada. Le causaba lástima, porque es un enfermo que se puede llegar a recuperar si elige el buen camino. Pero…Salma no sabe cómo ayudarle, de hecho, no sabe si quiere saber cómo.

→ 6 comentariosCategorías: Almas oxidadas · El que no te pide el teléfono · Salma y Ramiro
Etiquetado: , , , ,

No me quieras más, quiéreme mejor

1 Febrero 2010 · 9 comentarios

<<Existe una leyenda urbana generalizada entre los hombres Alpha que dice así “Mientras más la ignores e incluso la desprecies, más atraída se sentirá hacia ti” aunque está más que comprobado que es falsa. By Ismael (mi amigo ilustrador). >>

 Ismael: ¿Qué tal el fin de semana?

Regina: Intenso

Ismael: ¿Mucha juerga?

Regina: Demasiada, pero me han roto el corazón.

Ismael: ¡No me digas eso!

Regina: Creo que por eso, aguanté tanto la fiesta y ahora estoy agotada y deprimida, aunque me da igual, lo pasé realmente bien.

Ismael: ¿Él te ha roto el corazón?

Regina: Sí, creía que ante todo era mi amigo, pero me ignora. No entiendo cómo si no quieres a alguien puedes molestarte en perder el tiempo para hacerle daño.

Ismael: Existe una leyenda urbana generalizada entre los hombres Alpha que dice así “Mientras más la ignores e incluso la desprecies, más atraída se sentirá hacia ti” aunque está más que comprobado que es falsa.

Somos tontos.

Regina: Muy tontos. Y…me quiero lo suficiente a mí misma, como para permitir que me descuiden, ya pueda morirme de amor por Él, que prefiero seguir sola mi camino, antes que la destrucción. Ya viví algo así una vez, no tengo por qué repetirlo.

 ——————————————————————————————–

 Él  (otro Él) había venido a compartir piso con mi vecino, yo, había dejado la relación con Alberto a principios de Verano. Era Septiembre. Un nuevo curso, una nueva vida, un mismo piso, mismos compañeros, nuevos amigos.

 Una tarde de calor, recién llegada, llamé a su puerta, para que me ayudase a abrir la llave del gas. El principio del fin.

 Llevaba gafas, y solía seguir con sus pequeños ojos verdes el movimiento de mis manos cuando gesticulaba, tan expresiva yo… y su voz, su voz me transmitía serenidad. Estaba perdidamente enamorada de su voz.

 Nos enviábamos cartas por debajo de las puertas, nunca intercambiamos el móvil, ¿para qué?..Sólo con golpear en ella un par de veces ya nos veíamos cara a cara.

 Al principio sólo compartiamos el tabaco, luego música y libros (aún tiene uno mío), más adelante el alcohol y fiestas…

 Una madrugada decidimos compartir cariño, sexo y yo me asusté y me fui mientras el dormía plácidamente, me fui durante una semana, y como no tenía su número de teléfono, nunca pude llamarle para explicarme y disculparme sin él saber que ni siquiera estaba en el piso. El desarrollo del Fin.

 Autodestrucción.

 Al regresar llamé a su puerta para saludarle, me disculpé en versión clave porque estaba su compañero delante, a los meses, me enteré de que nunca lo entendió y menos me entendió a mí, ni mi intención, ni mi deseo, ni qué diablos quería de mi vida, y ni de él.

 Confundió el miedo con la despreocupación, la inseguridad con el desinterés.

 La tónica consistía ya en vernos unas  2 veces al mes (entre tanto él conocía a otras chicas y yo a otros chicos, pero nuestras existencias no permitían alargar mucho esas relaciones), para “ver una película”. O tardaba 2 horas en decidirme si llamarle a su puerta o no. Me enloquecía de tal modo, que me despojaba de mi serenidad, seguridad, de mi yo real, nunca podía decirle lo que pensaba y aún menos lo que sentía aunque él a menudo me tildaba de alucinantemente sincera y directa. Mentira. Mentiras. Sobre todo a mí misma.

 Desde entonces me dije que jamás permitiría que alguien no me dejase ser yo misma. Bueno, nadie excepto él.

 A veces pensaba que estaba enganchada sexualmente a él, pero era más allá, porque sufría, deseaba verlo, deseaba hacer planes con él, nunca sucedió, sólo sexo y alguna taza de chocolate que acompañaba a nuestras conversaciones insulsas. Le gustaba hablar de perros, a mi los perros ni me van ni vienen, su Bull Dog francés solía lamerme los pies.

 Casi siempre que me veía, o estaba borracha o estaba de resaca…menuda coincidencia… pero eran precisamente los días de fiesta o los días de amarga soledad, cuando nos llamábamos. Días como hoy.

 En el siguiente verano fue cuando conocí a Él. Pero yo seguía colgada con mi Vecino, tenía pendiente terminar de algún modo la historia, terminarla bien, porque, al irme…acabamos mal…bastante mal.

Nos perdonamos nuestros desprecios sin mediar palabra y me ayudó con la mudanza, y unos de esos días entre la oscuridad de la noche, el piso impersonal y vacío, con la certeza de que no nos volveríamos a ver, nos sinceramos, aunque ya los sentimientos habían cambiado. Por fin, nos deshicimos del peso de nuestras almas, sobre todo yo, supe, que si esa primera vez, hubiera dejado al menos una nota, la relación hubiera sido diferente. De despedida nos dimos un fuerte abrazo. Concluimos, que a pesar de todo, la relación o como se le quiera llamar, había sido especial y nos habíamos alegrado de conocernos.

Hoy somos amigos. La distancia ayuda a ello (curiosamente). Me hablaba de los primeros momentos cuando conoció a su amor actual y dice que le ayudé muchísimo. Hoy, es él quién escucha mis lamentos a modo de mail y llamadas esporádicas. Pero el dolor, los desplantes, las contradicciones, no se me olvidaron jamás. Aprendí de él, de mí y de lo que no quiero en mi vida.

 Ya tuve una relación destructiva, (por mi culpa), no pretendo vivir otra, sea del tipo que sea, la provoque yo o no.

———————————————————————————————-

“Toda esa preocupación, y todos esos planes para lo que puede o no puede pasar, eso sólo empeora las cosas. Así que saca a pasear a tu perro, o toma una siesta, pero hagas lo que hagas deja de preocuparte. Porque la única cura para la paranoia es seguir adelante, como siempre”. Meredith Grey

 

 

→ 9 comentariosCategorías: amor · Él
Etiquetado: , ,

Bohemian Man (III)

29 Enero 2010 · 8 comentarios

Los primeros días que hablaba con Bohemian Man solía despacharlo diciéndole que estaba muy atareada. Pero de manera gradual, consiguió llamar mi atención y comenzamos a tener conversaciones que duraban días…la mayoría de ellas, hablando sobre mí… (Qué egocentrismo), él preguntaba mucho y a mí no me cuesta trabajo contestar y si yo le preguntaba algo, normalmente él lo evadía hasta que le repetía tres o cuatro veces la misma pregunta, costumbre que sigue teniendo y que me desespera. Incluso empezamos a debatir, no hay nada mejor que alguien con ideas propias, aunque a él le gusta eso de citar a otros y según yo, eso otros, “sabios” (filosófos, escritores, comicos, políticos, cineastas…) no tenían por qué poseer la verdad absoluta , que opino que no existe y el Relativismo lo explica (Otra cuestión es la Matemática, que es una verdad objetiva)…y luego a discutir, y a discutir muy a menudo…A ver, si no compartimos ideas, y somos como el blanco y el negro, la luna y el sol, el agua y el aceite (símil que mejor puede llegar a explicar nuestro tándem virtual) pues no queda otra…

 Bohemian Man: Me encantaría conocerte, verme en tu mirada.

 Regina: No hay problema, algún día.

 Bohemian Man: Dentro de 2 lunas.

Regina: ¿Cómo que dentro de 2 lunas?, ¿qué quieres decir?

 Bohemian Man: 2 lunas son 2 meses, dentro de 2 meses, nos tomamos un café.

 Regina: Me parece un tanto cuadriculado, que tenga que ser exactamente dentro de 2 meses.

 Bohemian: Aún no puedo quedar…

 Regina: (Mientras pienso que está en proceso de separacíón o divorcio o algo similar, porque me resulta todo ligeramente extraño…) A ver, yo no digo que quedemos ya, yo tampoco me atrevo aún, apenas te conozco, necesito un poco de confianza, pero por otro lado, no entiendo por qué tiene que ser dentro de 2 meses exactos.

 Bohemian Man: Porque eres mi Musa.

 Regina: (Desconfiada…) ¿Cómo así?

 Bohemian Man: Desde que te conozco estoy más inspirado que nunca y calculo que en 2 meses podré terminar mi novela.

 Regina: Pero igual terminas la novela antes o más tarde, a saber…

 Bohemian Man: O igual nunca la termino, pero hasta dentro de 2 lunas no podré verte…

 Regina: (Es todo muy raro…)Igual a mi no me apetece conocerte llegado el momento.

 Bohemian: Todo podría ser.

 Regina: Nunca he sido musa de nadie.

Bohemian Man: No que tú sepas…

 Musa por una vez…. ¿debería pedirle comisión? jeje

→ 8 comentariosCategorías: Bohemian Man
Etiquetado: ,

Sexo en la Primera Cita

28 Enero 2010 · 17 comentarios

AÑO 2010

Lucia: Deberías dejarle con las ganas un poco más de tiempo. Ya que por circunstancias no os habéis podido acostar, aprovéchate de eso.

 Amaya: Espérate un par de semanas más para mantener relaciones sexuales, de repente, pierde el interés si te descubres en el tema físico. Sé que te pone mucho y que os calentáis, pero espérate, si lo has podido hacer otras veces, ¿por qué no ésta?

María: Yo creo que eso de acostarse en la primera, segunda, o quinta noche es para gente más joven, a nuestra edad, es una tontería reservarse.

 Esmeralda: ¿Cuánto llevas sin sexo?…¡¡¡Hazlo ya, por Dios!!!

Elisa: ¿Te planteas esperar para acostarte con él?, ¿es que lo quieres enganchar?

————————————————————————————————————————————————

Alberto, intenta besarme, yo…me aparto…”No beso a chicos que acabo de conocer”. Premisa habitual de Regina que olvida a veces. 22 años. Terminó siendo mi pareja.

A Santiago. “No quiero hacer el amor contigo, porque yo no tengo garantías de que me quieres”. 16 años. Acabó acostándose con mi (supuesta) mejor amiga, mientras yo seguía siendo virgen..

————————————————————————————————————————————————-

 ¿Realmente es importante preocuparse por tener sexo o no la primera noche en que conoces a alguien? No lo sé.

Según mi experiencia, te diría que no pero que eso depende de cada individuo.

Pablo. A long, long, time ago. (AÑO 2004)

 A Pablo le conocí una noche loca en Madrid.

Me llamó la atención porque su pálida piel destacaba en la oscuridad del pub. Alto, fornido, rubio y ojos claros (absolutamente mi tipo físico), perfecto para una noche de cariño temporal. Que era mi intención, era una época de libertinaje y diversión, una época de transición, de cambio de ciudades, trabajos, estudios, amigos, todo y lo más que aspirabas con alguien que conocías una noche era disfrutar sin compromiso alguno (aunque a veces salía mal la idea…). Y yo esa noche elegí a Pablo. Y tomamos chupitos de tequila con Pablo. Pablo es Policía. Es un tipo responsable, aplicado, listo, activo, deportista (sus brazos lo delatan). Y nos emborrachamos con Pablo. Y mis amigas se fueron y me quedé con Pablo. Y decidió acompañarme como buen caballero a casa para no caminar sola por las peligrosas calles madrileñas a las tantas de la madrugada y yo me dejé acompañar, aunque pensé, que igual Pablo era el peligro, o igual podría ser yo…¿quién sabe?…

Vivía sola por aquel entonces y no sé si fue el exceso de chupitos de tequila, la necesidad de cariño, la época de transición, los brazos fornidos, la blanca piel, los ojos cristalinos, el cabello rubio platino, pero invité a Pablo a subir para tomar la última. Efectivamente tomamos la última antes de acabar excitadísimos, revueltos, muy revueltos, despeinados en mis sábanas recién estrenadas disfrutando de un contrato gratuito por horas. Pablo se queda a dormir…Me levanto, y Pablo sigue ahí, en el lado izquierdo de mi cama, cual angelito, blanco, realmente blanco, tan blanco que con la luz del día podía llegar a ver las venas azules que recorrían sus musculados brazos… Por la noche no era tan blanco.

Por fin se despierta, me abraza, me abraza mucho…me besa, me besa mucho…(mientras, yo pensaba que sólo se trataba de una noche loca…), él prepara el desayuno y yo compruebo si lo hace bien, desayunamos y mientras le comento que tengo muchas cosas pendientes que hacer ese día (como quedarme tirada en el sofá viendo comedias y atiborrarme de Kellogs…) pero que a ver si nos vemos una próxima vez (así, por quedar bien y tal…) y él emocionado contesta que claro, que feliz, que tiene mi teléfono, que me llamará…

Y consecuentemente, me llama, cuando llega a su casa, ese día por la noche, al siguiente, y al siguiente y así sucesivamente hasta que me convence no sé cómo de quedar una segunda vez, pero de modo tranquilo, paseo, almuerzo, y cine… ¡Cita diurna! Y yo aburrida, así que acepto, el tipo es buen chico, es atractivo, aunque demasiado blanco, igual si lo veo sin alcohol ni resaca por medio, me gusta de verdad… Al llegar compruebo que ya no me despierta ni la libido, ahí le comento que me voy de la ciudad, pero que de toda mi vida he regresado de vez en cuando, por familia, amigos, trabajo, etc.…Y ve la oportunidad de… volver a tener una cita.

Después de unos meses regreso a Madrid, pocos días más tarde de mi cumpleaños, he tenido algo de contacto con Pablo por msn, es agradable para hablar, pero sigue sin despertarme la libido, debió influir muy mucho el alcohol la noche que nos conocimos. No obstante, hago un huequito para tomar unas cañas por Malasaña con él. Y…Pablo …¡¡¡¡¡me tiene un regalo!!!!… sorprendida lo abro, mientras me siento culpable y me disculpo, porque su cumpleaños, como el mío, no fue hace mucho y a mí no se me ocurrió traerle ni un mísero detalle (Egoísmo personificado). Se trata de  un diario con un elefante en la portada con la trompa hacia arriba, me cuenta que, lo primero porque me gusta escribir, lo segundo porque le comenté en nuestra primera noche de “amor” (yo diría “lujuría”) que mi animal favorito era el elefante, porque tiene una gran memoria que envidio, y por la humanidad que presentan con su propia especie, a pesar de ser animales (¡se acordaba de todo!), y que si los regalan con la trompa hacia arriba da suerte. Mientras paseábamos señala que entiende que yo no siento el mismo interés que él por mí, que lo sabe desde el primer momento, pero que no se quería rendir sin más, siempre ha luchado por lo que ha querido, desde que me conoció sintió algo, como un pinchazo y luego conociéndome mejor, confirmó que realmente, le parecía única. Yo no lo entendía bien, porque no nos conocíamos tanto, pero él decía que era una cuestión emocional no racional, no había por qué esforzarse en entenderlo.

 Me detalló que normalmente cuando se acostaba con una chica la primera noche, no surgía su interés más allá del aspecto sexual, pero que debió ser que yo tenía tan claro lo que quería que eso es precisamente lo que le cautivó y enganchó (de nuevo, algo que se traduce en seguridad en mí misma…), sorprendiéndose incluso a sí mismo. Y que aunque yo no quiera nada más con él, ni sexual ni emocional, que al menos espera tener una linda amistad y de todas formas, el recuerdo de esa noche es precioso (para él, yo lo veía como una sencilla noche, divertida, eso sí)…

Al principio hablábamos de vez en cuando, con el tiempo, cada uno continuamos nuestras vidas, hubo cambios de correos y teléfonos y terminamos perdiendo el contacto.

Así que… ¿sexo en la primera cita, primera noche, con un desconocido, o recién conocido?… No lo sé.

→ 17 comentariosCategorías: Dar calabazas · El que te pide el teléfono y te llama · Entre Amigos · Primera Cita · Sexo en la Primera Cita · amor · sexo
Etiquetado:

Yo No tengo la respuesta a tus preguntas…

27 Enero 2010 · 2 comentarios

Mucha gente llega aquí buscando respuestas a preguntas que no sé cómo responder, y no sé si les servirá de mucho mi blog, espero que se rían al menos, les invito a  compartir y ver si entre todos llegamos a alguna solución que nos haga comprender mejor la psique humana, bien por comentarios o bien escribiéndome al mail. No obstante intentaré contestar a mi modo, todas esas dudas que van surgiendo en los buscadores y terminan pinchando mi blog, al menos, una vez.

Exceptuamos las búsquedas voyeurísticas…que normalmente es para ver videos  de cierto contenido explícito…y eso no se trata en este espacio, sólo la experiencia de un colega voyeur, procurando ser relatada con la mayor delicadeza y educación.

 ¿Cómo ser más seguro/a de mí mismo/a?

A mí me va por épocas el tema de la seguridad y la autoestima, normalmente me influye el aspecto físico, el conseguir mis logros, sentirme querida por los de mi alrededor, la fuerza de voluntad y leer muchos libros de autoayuda, si es serio, recomendaría ir a terapia, si, sin más…el tabú de que quien  va al psicólogo o al psiquiatra o al psicoanalista, no está bien de la cabeza…debería ir desapareciendo, los sanos, también lo necesitamos.

Para mujeres (y hombres, a ver si aprendéis :P )recomiendo:

“La Reina que dio calabazas al caballero de la armadura oxidada” y “La princesa que creía en cuentos de hadas” Rosetta Forner

 “El complejo de Cenicienta” Dowling Colette

Y leer Marian Keyes también, divertida, fácil de leer, y sin saberlo, ayuda a mejorar la autoestima

Entre otros muchos, pero ya digo, esto no es un blog terapéutico, sino, catártico.

En mi caso, lo que mejor funciona es escribir, hablar con amigos y cuidarme.

¿Si un hombre te pide el teléfono…?

 Si un hombre te pide el teléfono, en primera instancia, se supone que es porque te querrá llamar, porque ha visto algo en ti que le resulta atractivo, pero sólo en primera instancia.

No obstante,  existe una clase de hombre  a la que le gusta coleccionar números de teléfonos, aún no sabemos con qué intención, hay quien colecciona sellos, monedas, postales, ellos números…para su chorboagenda (Listín telefónico de chica con las que han tenido algún pensamiento sexual)…igual al tiempo te llega alguno con un sms (me sucedió en una ocasión 5 meses más tarde de haberle dado  mi número, por cierto) y apenas lo recordarás, con suerte sí, estarás soltera y de repente hasta te enamoras o mínimo, vives una aventura.

¿Por qué me pide el teléfono y no me llama?

 Pues puede ser un chorboagendista, mencionado en la pregunta previa, que hoy día hay muchos pululando por ahí para fastidiar la existencia de muchas mujeres como tú y como yo, o simplemente porque no le gustaste en realidad aunque el grado etílico le haría pedirte el teléfono, quizá por puro aburrimiento, o simplemente conoció a alguien después, y empezó una historia con la de después o, quizá, se siente demasiado inferior para estar a tu lado y no tiene el valor de llamarte.

¿Qué pasa cuando un hombre te pide el teléfono?

Pasa que te puede llamar o no, si te llama será porque quiere sexo, eso seguro. Luego si quieres algo más, tendrás que trabajarlo…

¿Por qué los hombres llaman ebrios en la madrugada?

Porque quieren sexo y no  tienen con quién a esa hora.

¿Por qué es excéntrico?

 Porque quiere llamar la atención. Simple y llanamente, y porque no puede pagarse un terapeuta y les tenemos que aguantar la gente de a pie .

¿Cómo haces que un hombre te pida el teléfono?

 Diciéndole…”Pídeme el teléfono”, pero…no esperes que te llame. Creo, y esto es una suposición, que si quieres que te llame, tiene más éxito, que directamente tu le des el tuyo.

Manual de supervivencia en antros

Este blog, si que puede tener la respuesta a esto, pero como esta respuesta no puede ser concisa, recomiendo, que te lo leas enterito ;) .

Cuando un chico te pide el msn y el facebook…

Si  te pide eso, es porque quiere hablar contigo, es un medio más indirecto, pero que, curiosamente, presta a más sinceridad que el teléfono… o puede ser que nunca tenga saldo y para no quedar mal al no llamarte, al menos te pida algo para contactar contigo. Además hoy en día está de moda y por Facebook, se entera de toda tu vida, seguro…así que…vigila que cuelgas.

Salimos y no me llama

Si salisteis y no te ha vuelto a llamar, será…porque no le gustas, no podemos gustar a todo el mundo, ¿qué le vamos a hacer?, tu no esperes su llamada sentada en el sofá viendo pelis románticas y atiborrándote de helado, sigue saliendo, conociendo gente, disfrutando…¡quiérete!

Me acosté con un conocido en la primera cita…

¿Lo pasaste bien?. Este tema es un tema que empezaré a tratar en breve…, personalmente no veo nada de malo en que haya sexo en la primera cita, pero se dice, se comenta, se rumorea, que si quieres “engachar” a un hombre, mejor le dejes con las ganas…un tiempecito, sólo, ¿Eh?…Aunque yo discrepo absolutamente con esa premisa. Yo creo que si apetece, apetece y si no, no, no obstante, yo necesito mi tiempo para saber si quiero  compartir mi intimidad con un tipo, aunque no siempre he respetado mi propio principio, lo importante es que te sientas a gusto…Para saber más respecto a esto…sigue leyendo el blog ;)

6 meses de relación y no me besa en público…

 Igual ambos no veis la relación del mismo modo, aquí hay falta de comunicación y si ya lleváis 6 meses…deberías tener el valor de preguntarle el motivo, se aclararán tus dudas, si mi novio a mi no me muestra cariño en público…sólo en la intimidad…me daría que pensar…y no bien…

Hasta aquí, pongo fin a mi rol de consejera de revista, que no me gusta nada, así que, no os acostumbréis, pero me ha servido para hacer un post en un día poco creativo. Espero que al menos, lo hayáis disfrutado y os invito a contestar las mismas preguntas.

→ 2 comentariosCategorías: El que no te pide el teléfono · El que te pide el teléfono y te llama · Preguntas y Respuestas · amor · sexo

Te conocí (II)

25 Enero 2010 · 6 comentarios

Te conocí una primera vez, tan blanco, tan rubio, tan culto, tan divertido, tan risueño, tan viril, tan sexy pero tan débil, tan débil…que no quise conocerte mejor, y tomaste un camino fácil, pero equivocado…mientras yo seguía dando vueltas por el mío, destructivo, pero mío.

 Te volví a conocer una segunda vez, caballero, tímido, nervioso, elegante, galante, cariñoso, atento, natural, además de sexual, sensual, salvaje, pasional, erótico, dulce, tierno, pero también, indeciso, inseguro, perdido, cobarde, torpe, inmaduro, cínico, egoísta. Aún así mantengo en mi recuerdo tus labios en mi sexo, tus gemidos los días de lluvia en la parte trasera de tu coche de cuarta mano, tus ojos azules intensos que se tornaban transparentes cuando recibías un inesperado beso, tu modo de agarrarme de la cintura al caminar, los lunares marrones en tu pálida piel, las gotas de sudor que caían de tu espalda cuando hacíamos el amor y tu sin embargo me sentías fría, sola, incomprensible y yo, empezaba a quererte…y…fuiste torpe, tan torpe, que no te quise volver a ver.

 Tomé el camino más fácil.

 Sin embargo, nos volvimos a conocer…de modo lento, pausado, yo desconfiada y tú, intenso, persistente, testarudo, desesperado, directo, claro, divertido, mordaz, respetuoso, educado, sagaz, con el tiempo, confidente, cómplice, compañero, te supe infiel, mujeriego, cínico, mentiroso, inseguro, inmaduro, egoísta, maleable, indeciso, pero yo te conocí leal, protector. Amigo. Incluso escuché y acepté tus “lo siento”.

 Y yo estaba bien y tú estabas bien…y todos estábamos cómodos, era lo fácil…pero no…

 Nos volvimos a conocer…

 Y te conocí, confirmando mi recuerdo, cariñoso, sexual, sensual, pasional, salvaje, sexy, extremadamente sexy, indeciso, no tan inseguro, no tan inmaduro, divertido, listo, observador, empático, nervioso, tímido, ardiente, muy ardiente, transparente, abierto, cercano.

 Y tus ojos azules se vuelven a aclarar con nuestros besos, y el deja vú de tu mano en mi cintura deja de ser un sueño y deseo tus labios en mi sexo y sentirte dentro, mientras yo…me muero de miedo.

 Hemos optado por el camino más difícil.

Pero me has devuelto la ilusión

Fdo: Ella

 

→ 6 comentariosCategorías: amor · Él
Etiquetado:

Te conocí

25 Enero 2010 · 6 comentarios

Te conocí distante, fría, imperturbable, inteligente, ingeniosa, graciosa, penetrante, misteriosa, elegante, inalcanzable.

Inalcanzable…

 Y tomé el camino fácil.

 Luego te volví a conocer, distante, fría, imperturbable, inteligente, penetrante, misteriosa, emocionalmente inalcanzable, tímida, apasionada, sensual, sexual, salvaje, ardiente, divertida, introspectiva, obstinada, obsesiva. Probé tus labios, tu sexo, el sabor de tus senos, tu piel, su suavidad, aún siguen los fotogramas en mi memoria de tu cuerpo color canela entre tus sábanas blancas, el sonido de  tus carcajadas espontáneas, tu melena azabache despeinada al despertar a juego con tus grandiosos ojos somnolientos, tu manera de estremecerte al excitarte, tus pies descalzos caminando sobre el mármol, tu cabello mojado, tu sonrisa de lado…

 Y tomé el camino equivocado…me…acojoné, con cada una de sus letras, con cada una de tus miradas, gestos y palabras…y cuando quise regresar…

 Volviste a ser plenamente inalcanzable…

 Pero de nuevo te conocí… inteligente, ingeniosa, profunda, divertida, graciosa, abierta, cercana, sensible, insegura, aterrada, perdida, confidente, triste, feliz, luchadora, valiente, vital, difícil, directa, clara, sincera, irónica… sin coraza. Te seguía recordando, ardiente, apasionada, sensual, sexual, salvaje, aunque empezaba a olvidar tu sabor…tenia presente tu olor. Nos convertimos en cómplices.

 Habías tomado el camino fácil…

 Y te conocí una siguiente vez. te dejaste conocer una siguiente vez…seguías siendo hermética, tímida, inteligente, ingeniosa, profunda, divertida, graciosa, valiente, vital, testaruda, y del mismo modo cariñosa, apasionada, salvaje, pero aterrada, confusa, perdida, insegura, además de sexy, sensual, sorprendida, risueña, profundicé en tu olor y volví a probar tu sabor, dulce, eres un dulce témpano de hielo que se derrite con una caricia, con un beso, con un me gustas, ¿con un “te quiero”?, …un iceberg que se ruboriza cuando se siente observada, con cariño, amor, lujuria…

Pides amor en gritos silenciosos que contradices con tus silencios ruidosos.

 Y tomamos el camino difícil.

Fdo: Él

→ 6 comentariosCategorías: amor · Él
Etiquetado: